Memoria Nortina

Samuel Rodriguez Cuello

 

1949.

 

He aquí su larga historia como campeón.

 

En 1969 logró el primer lugar  en el Campeonato Abierto de Todo Competidor. Consiguió el primer lugar ese mismo año en la Selección Chilena para el Mundial de Italia (Octavo lugar como equipo en ese torneo). 1970, primer lugar zonal Iquique. Segundo lugar, Campeonato Nacional en Quintero. Subcampeón  Sudamericano en Perú. 1971, Campeón del norte en el zonal Arica. Seleccionado chileno al Mundial de Iquique y ganador del título por equipos. 1972, Segundo en Nacional Caldera. 1973, Campeón Nacional en duplas  e individual en Isla Juan Fernández. Allá se ganó el apodo de “La Fiera del Mar”. Seleccionado para el Sudamericano al Mundial de España. 1977, Primer lugar en duplas y 2º individual en Quintero. 1978, Segundo en duplas, Nacional Arica. Fue campeón Sudamericano por equipo en Caldera. Estuvo en el Torneo de la Amistad en Brasil. 1979, Campeón por equipos, y segundo individual en Campeonato Nacional Centenario del Combate Naval de Iquique   (Revista Estadio 6 de Junio de 1979).

 

Siguiendo la racha campeona, Iquique el año 1975 en Coquimbo se clasifica campeón de Chile. El equipo estuvo esta vez compuesto por: Juan Sanhueza, Victor Lay, Luis Rodríguez y Eduardo Soto.

La revista Estadio, escribió

Una “Fiera” de mar:

Un cielo gris cubría el mar y tierra. Era el último día del Nacional de Caza Submarina. Nuestro bote se mecía suavemente en el océano tranquilo. Metida la cabeza en el agua, con lentes protectores, vimos un espectáculo fantástico, la lucha entre un cazador y un pez de gran tamaño; era unos de los cien buceadores que llegaron a Juan Fernández tras el título nacional. La lucha se había entablado y el pez había sido arponeado en las cercanías de la cabeza, una estela de sangre era la huella que quedaría finalmente de esa lucha titánica en las profundidades. El pez trataba de arrancar y el cazador velozmente se acercaba recogiendo la lienza del arpón; los segundos pasaban y ahora el peligro de muerte también acechaba al cazador, el aire contenido en sus pulmones iba quedando reducido a nada y el corazón le golpeaba fieramente en el pecho como si quisiera escapar del cuerpo; el pez giró hacia las profundidades y el cazador en un supremo esfuerzo logró “montarse” en el espinazo de él. 20, 25 metros y el pez no era dominado, hasta que cerca de las 30 metros logró el cazador meter sus manos en las agallas y con eso ganar definitivamente la batalla. Vimos cómo, con un gran esfuerzo subía lentamente a la superficie; los segundos sumaban casi dos minutos del momento que se había sumergido tras la pieza y su triunfal regreso bien pudo no ser en esa lucha en las profundidades, donde todo estaba contra el cazador. Observamos cuando subió la pieza al bote, luego supimos que pesó más de 20 kilos. Mientras regresábamos el pesaje, última etapa de la jornada deportiva, recordábamos la escena vivida y la exageración de llamar “deporte” a las caza submarina, donde cada buceador arriesga su vida en la negras profundidades del océano.

¿Por qué arriesgar la vida en un deporte? ¿Cuál es la causa? ¿Quiénes son los que someten a ese “dilema” a los buceadores? Eran preguntas que nos daban vuelta mientras que lentamente el bote se acercaba al muelle de Cumberland. Luego escuchamos los resultados y una exclamación  de júbilo llenó el ambiente del “pesaje”  ¡Iquique campeón! ¡Samuel Rodríguez el vencedor de todos! Nuestras interrogantes comenzaban a tener respuestas. Hay pocos superclases capaces de obligar al resto a arriesgar todo por el triunfo mientras que para ellos es la vida diaria penetrar en las profundidades del mar. Los iquiqueños son los que han obligado con sus proezas bajo la superficie al resto a una acción increíble en pocos años, no solamente a los propios chilenos, sino que al resto del mundo, que vieron en Iquique cómo perdían el reinado de la Caza Submarina en manos de un hijo de la pampa, de “un nortino”, llamado Raúl Choque, hace un par de años.

Ellos obligaron al resto de los buceadores nacionales a “tomar en serio” al deporte de la caza submarina, no hacerlo era caer en la derrota más ignominiosa. Y así llegó la caza submarina a ser el deporte que nos ha dado la satisfacción de tener un campeón mundial y mostrar al mundo de lo que somos capaces los “hombres del mar”.

Esa noche del triunfo de Samuel Rodriguez, el Comandante del Destructor ORELLA nos invitó a un grupo al “coctel” de celebración en la cubierta del buque.  La conversación, en términos generales sobre la competencia, fue cayendo lentamente sobre los Iquiqueños. Federico Schaeffer, capitán del equipo de Coquimbo y capitán del equipo que había logrado el título mundial, nos fue relatando toda la historia de su deporte. Con una corta frase: “las langostas se van a enfriar”, el Comandante, humorísticamente, ponía fin a la reunión y nosotros comprometíamos a Schaeffer a conversar junto al campeón Samuel Rodríguez mientras navegáramos de vuelta al continente, sobre la caza submarina.

Afirmados en las barandas de la toldilla del puente de mando, mientras el buque rompía las olas en su regreso, conversamos con Rodríguez y Schaeffer.

¿Federico, que piensas de los iquiqueños?

-Han dado un campeón del mundo, han aportado grandes conocimientos y una técnica extraordinaria en el buceo nacional. Cuando los conocí para el campeonato mundial me dejaron impresionados, su sistema de caza, la forma de desplazarse en el agua y el comportamiento de ellos bajo la superficie me ubicaron frente a gente muy capaz; antes había participado en un campeonato del mundo como seleccionado nacional, por el año 60, conozco pues la técnica europea y al compararla con los nortinos, me di cuenta de nuestras posibilidades y el tiempo me dio la razón, no estaba equivocado en mis vaticinios.

-Por lo que se ha visto aquí habría que creer que Samuel nació bajo el agua…

-No nací bajo el agua, pero llevo 9 de mis 26 años metido todos los días, por lo menos cinco horas, trabajando bajo el mar, me dedico al marisco en las costas del norte; usamos oxígeno mientras buceamos en busca de los moluscos, pero uno termina con tanto años de trabajo por familiarizarse con los peces, conoce sus costumbres y sus reacciones, eso es primordial en la casa submarina.

-¿Siempre andan tan bien equipados bajo la superficie?

-Te vas a reír, cazábamos con alambres cuando comenzamos; mi papá me metió en esto… y ¡como me ha dado satisfacciones!, aunque luego del mundial pensé no bucear más.

-¿Cómo convertiste una profesión en un deporte?

-Tal como te expresaba antes, mi papá nos metió en un campeonato abierto que hubo en Iquique. Entramos con mi hermano Lucho, fuimos segundos y en ese año 69 nos llevaron por ese mérito al nacional; con Pedro Rozas hicimos la dupla y logré el cuarto lugar individual, al mismo tiempo ello me permitió incorporarme al seleccionado que fue el mundial de Italia; ocupamos allí el octavo lugar, viajé junto a Pancho Sánchez, Cintolessi, Fernández y Oscar Ascuí, este último era reserva e hizo las veces de “capitán”.

-¿Qué opinas de ese salto de “nada” ha seleccionado chileno, Federico?

-El mismo Samuel te ha dado la respuesta, cuatro a cinco horas diariamente medidos en el mar dan un instinto de cazador extraordinario, ellos pasan tanto debajo del agua que se familiarizan de tal manera con los peces, que saben sus reacciones, lo que éstos van a hacer  ante situaciones determinadas. Es una ventaja muy grande sobre el resto; los iquiqueños obligaron a una superación notable, de Coquimbo al norte, a los buceadores, obligando a la gente de la zona central a una labor agobiadora para mantener el prestigio ganado “antes de la aparición de los nortinos”.

-Con tu experiencia y desde tu puesto de capitán del equipo chileno, ¿qué opinas de ese título mundial?

-Hace 25 años que buceo, he participado representando a nuestro país en muchas competencias internacionales y considero que la victoria le dio un gran empuje a la actividad submarina. Desde ese tiempo los clubes y por lo mismo las asociaciones, han incrementado una barbaridad sus hombres; hay una mayor responsabilidad deportiva; incluso la Federación ha tomado este mundial que se disputa en España, con gran sentido técnico. Se está haciendo al igual que para el mundial de Iquique, una selección estricta, donde sólo los mejores tienen cabida, este nacional ha clasificado a 20, luego en Iquique deben quedar 8, para que en Coquimbo se designen los cuatro que representarán a nuestro país.

-¿Puedes dar nombre como posibles seleccionados chilenos el mundial?

-No soy yo el que los designa, postulo a capitán del equipo nuevamente, pero creo que indudablemente dos buceadores deben estar en esa lista de los cuatros definitivos, Raúl Choque –que no se presentó al nacional y que debe solucionar esa situación – y Samuel Rodríguez, ambos son extraordinarios y en un mismo nivel.

 

-Federico te incluye en el posible seleccionado, ¿qué opinas del Mediterráneo?

-Es un mar distinto al nuestro, no hay “güiros”, no hay rompientes, “no hay pesca”, las aguas son claras y recién uno encuentra algo bajo los 25 metros; hay que cazar de profundidad y se necesita entrenamiento. Aquí en el segundo día de caza recién tuvimos un día de pesca profunda con un mar muy parecido al que encontramos en el Mediterráneo. Esta vez espero que contemos con equipo adecuado; necesitamos buenos fusiles, buenas linternas para internarnos en las profundidades; el 50 por ciento a favor que significa ser dueño de casa esta vez no  lo tenemos como en Iquique y eso nos obliga a un entrenamiento más intenso. La vez que fui al mundial de Italia quedé impresionado por los buceadores de los países participantes y las facilidades que  tienen; los “gringos” llegaron hasta con yates para que los acompañaran en el torneo. Es de esperar que no sucede lo de Brasil, que no teníamos medios ni para arrendar un bote que nos llevara a reconocer la zona de pesca; en Rio de Janeiro un bote nos pedía E° 35.000 por “acarrearnos” de un lado a otro.

-¿Cuál es el porvenir que le ves a la caza submarina en este mundial, Federico?

-Soy realista, creo que si logramos estar entre los seis primero nos hemos incorporado definitivamente entre los grandes: Italia, España, Francia, Cuba, y EE.UU. La selección debe tener un trabajo por lo menos 20 días en conjunto, esto es difícil dados los medios económicos con que cuenta el deporte nacional, pero no pueden los buceadores llegar a España con menos de 10 días de anticipación, con el fin de reconocer la zona de caza, entrenar en esas aguas, conocer las reacciones de los peces y lograr familiaridad con el grupo y con los elementos de caza. Es importante que el grupo de buceadores tengan confianza absoluta en su “capitán” y actúe de acuerdo a sus exigencias.

-¿Cómo planificarse la caza, Samuel?

-La primera hora de caza es vital y la aproveché los dos días; en el primero logré 26 piezas en la primera media hora, la caza estaba entre 12 y 15 metros y me dediqué exclusivamente al “gergillón”, que era el pez del campeonato (el más abundante, tipo dos kilos), dejando a la suerte la “vidriola” de gran tamaño; jamás las seguí. El resultado fue óptimo. En el segundo día, la caza fue menos abundante, pero me mantuve, al igual que los coquimbanos, en mi zona, evitando en esa forma desplazamientos que quitan tiempo; debí bucear a mayor profundidad, entre 20 y 25 metros y la jornada fue francamente agotadora, soy de la misma opinión que Federico, es preferible cazar sólo en una zona regular que no en una buena con un “choclón” de buceadores, esta vez sólo estuve cinco horas abajo, luego me retiré.

-¿Por qué te ibas a retirar luego del mundial de Iquique?

-Estuve en la preselección y fui eliminado en los últimos días; había hecho méritos más que suficientes; nos avisaron de una eliminatoria para elegir a los definitivos, ingerí un desayuno demasiado pesado y esto me produjo dolencias estomacales en plena caza y con eso firmé mi sentencia, me sentí herido por esto y me amargué mucho, posteriormente mi hermano con otros amigo fundaron el Club Academia y me invitaron a bucear, ante su insistencia, volví y ahora sí que no pierdo la oportunidad de representar a Chile en el mundial.

-¿Cómo ves esas posibilidades?

-Creo que estaremos entre los primeros, el mar es distinto, por eso necesitamos un tiempo prudente para “rastrear” la zona de caza y ubicarnos; los “boteros” sirven mucho, pero puede que nos “dateen chueco”; si esperamos el último día para recorrer la zona y los datos son errados es mejor regresar a casa.

-¿Es cierto que los buceadores deben tener una capacidad respiratoria extraordinaria?

-Sí y no, estimo que la rapidez de caza es esencial, ahora los pulmones se necesitan a gran profundidad, como será la del mundial, pero más que nada es la rapidez del desplazamiento, imagínate que uno puede estar 50 a 70 segundos bajo el agua, la recuperación es más rápida.

-¿Qué opinas del “capitán” del equipo?

-Es importante, porque auxilia a los buceadores y guía a los más débiles en la caza; Ossandón  fue muy valioso para nosotros en este Nacional.

-¿Qué es el capitán, Federico?

-Un director técnico que tiene gran experiencia y ascendiente sobre los buceadores a su cargo, eso sucedió en Iquique y ahora con mi equipo los resultados están a la vista.

 

Revista Estadio

8 de mayo de 1973

La foto de la Revista Estadio