Memoria Nortina

“Mami, mami, toqué al Tani”

Ahora Es Bueno Recordar

Por Moreno Toledano

Lo vi. Está igual, los años parece que no han pasado… Era él. ¡Me acordé del pisotón!

Las noticias llegaban por sistema Morse, punto y raya, punto y raya… Con un telegrafista que parecía enjaulado, no se podía mover, estaba atado, inconfortable, con los fonos puestos todo el día… Desde Nueva York, Paris o Londres, golpeaba fuerte en el oído el martillete y el de los auriculares pasaba todo ese ruido a unos papelitos escritos a máquina… En la mesa receptora de la Agencia estaba el traductor que los ponía en castellano y los hacía llegar a la redacción.

Muchas veces se perdía la información, una tempestad en el océano y nos quedamos colgados del eter… Más tarde vino la radio, la línea directa, y el adelanto puso unas bocinas como de gramófonos. Cuando el acontecimiento deportivo era de mucha importancia, se colgaban estos cuchuflis parlantes de las ventanas de los diarios y la gente acudía, de “todas maneras” como dicen ahora. Frente a “El Mercurio” se llenaba la Plaza Montt Varas, los chiquillos corrían… Eran tiempos de buen boxeo, los combos venían envasados por línea o por radio… Todos trataban de colocarse bajo el balcón donde estaba el parlante. Allí estuvimos muchas noches, siempre salíamos felices, eran puros triunfos… Todo está muy bien me dirá usted. Pero, ¿qué es esto del pisotón?

Nosotros no vimos a “El Tani” verdadero. Yo he hablado en mis crónicas de ese Estanislao Loayza que de Iquique fue a Nueva York. ¡Sí, mis amigos! Al recordar el pisotón tengo que decirles muchas otras cosas. Dos campañas en los Estados Unidos, 43 combates en la tierra del Tío Sam y una sola derrota… ¿Sabía esto? Nunca hubo boxeador chileno que tuviera una campaña igual. Los periodistas lo han señalado, en esas tierras, como lo mejor que América del Sur envió. Eran tiempos de grandes figuras… Le llamaban el “Tigre Humano”, valiente, indómito, golpeaba como una fábrica de puñetes… ¡Una sola derrota! Fue en la disputa del título mundial. Yo les contaré algo… Había quedado vacante la corona de los pesos livianos. Se hizo una selección. Por un lado los extranjeros, por otro los de casa. Estanislao Loayza Aguilar, la “fiera indomable” tuvo un trajín inmenso. Anoten, saquen papel… Ganó a Ali Simons, Aramis del Pino, Peter Harthley, Lou Palusso, Cirilin Olano, Kid Henry, Lalo Domínguez e Hilario Martínez. ¿Qué les parece? Por la otra banda, Jimmy Goodrich superó a los de casa. La pelea por el título mundial mostró al chileno inmensamente favorito… El match sólo duró dos vueltas… Cayó cinco veces “El Tani” en los tres minutos iniciales y en el segundo fue retirado… ¿Qué había pasado? Caía sin golpe, estaba perfectamente bien sin muestras de nada en el rostro, ¡perdió por el pisotón! Un peso pesado inmenso, un grandote de cien kilos llamado Gumgoatt, Smith, fue el árbitro. Al separarlo en un clinch le pisó un pie y el diagnóstico fue “peroné quebrado” pie derecho… Y así y todo como los gallitos de pelea, con una sola patita dio una muestra de valentía, que se recuerda en la historia del boxeo mundial.

Su fotografía estaba en el viejo Madison Square Garden como la figura de mayor valor entre los livianos del mundo… Nosotros aquí en Santiago no vimos a este torito iquiqueño que partió del Norte a Nueva York, vimos a otro Tani, el de la tercera campaña… Pero volvamos a Estados Unidos. Hay algo más… Tiene un montón de triunfos sobre estrellas como Phil MacGraw, pelea notable con veinte mil espectadores, fue el favorito de las grandes multitudes… ¡Una vez le ganó a Jack Dempsey! Pero usted me dirá, que yo estoy fuera de onda en esto. Un liviano y un pesado ¡jamas pelearon!, me podrá sostener. Yo, le repito que lo ganó “El Tani”… Escuche.

En una encuesta hecha por el “New York Evening Graphic” “El Tani” logró más de 75 mil votos, superando al campeón Dempsey. El chileno fue una temporada al púgil más popular de Estados Unidos. ¡Hazaña! ¿Verdad? Lo sabía…

Y, ¿en dónde estaba el secreto del chileno cuando comenzó en Iquique…? Yo se lo diré “en las madrugadas tomaba “Agua de Nuca”. ¿Qué es eso? Sangre de toro negro al amanecer…

¡Nos vemos el domingo!

 

Publicado en El Mercurio, Santiago, el 28 de abril de 1968, página 51